experimentos con gaseosaweblog de serie B
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La vulnerabilidad de las cosas efímeras (2) segunda parteAl principio, la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot le daba ya lo mismo. Cualquiera podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca o el bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que han hecho la estupidez de regresar a París un domingo por la tarde y, han tenido que ponerse al paso, detenerse, poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse ( ya se sabe que los domingos la autopista está reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el motor, avanzar tres metros, detenerse, charlar con las dos monjas del 2HP a la derecha, con la muchacha del Dauphine a la izquierda, mirar por el retrovisor al hombre pálido que conduce un Caravelle, envidiar irónicamente la felicidad del matrimonio del Peugeot 203(detrás del Dauphine de la muchacha, que juega con su niñita y hace bromas y come queso y y hasta bajarse de los autos y explorar sin alejarse mucho, antes de que se reanude la marcha y habrá que correr para que los de atrás no inicien la guerra de las bocinas y los insultos. homenaje a Julio Cortázar (1914-1984) 23/05/2004 11:01 Enlace permanente. Tema: micro-relatos. Comentarios » Ir a formulario |
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