experimentos con gaseosaweblog de serie B
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Llegué demasiado tarde o la vulnerabilidad de las cosas efímeras (1)El reloj marcaba las siete mientras Marina dejaba la mirada perdida sobre los tejados de Montmartre, a través de la ventana de su habitación, cada tarde, tumbada sobre la cama, sentía como París cambiaba de color . La luz del atardecer iluminaba toda la habitación creando sombras cada vez mayores. Al cabo de un rato, tan solo los pequeños puntos de los automóviles indicaban vagamente el recorrido de la entrada sur de la ciudad. Ella sabía, que en alguno de esos coches iba él, en algún puntito de esos que estaban ahí, al fondo, moviéndose lentamente, pero la verdad, no concebía la idea de volver a verlo habiendo pasado tanto tiempo, y le dolía que de algún modo, toda esa complicidad y esa confianza había sido desgastada por el paso de los días hasta haberla convertido en un frágil vínculo que tendía a desaparecer. 22/05/2004 11:03 Enlace permanente. Tema: micro-relatos. Comentarios » Ir a formulario |
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